Impresiones en papel de albúmina

VALENTINA PAVÓN CASÁ

El proceso fotográfico de impresión en papel de albúmina fue fundamental en la evolución de la fotografía del siglo XIX y principios del siglo XX. Su desarrollo introdujo parámetros de nitidez, contraste, riqueza tonal y estabilidad que transformaron la práctica fotográfica y la industria vinculada a ella. El procedimiento fue sistematizado por el francés Louis-Désiré Blanquart-Evrard (1802-1872), quien lo presentó oficialmente ante la Academia de Ciencias de Francia el 27 de mayo de 1850.²

Si bien hubo experimentos previos con albúmina como aglutinante de las sales fotosensibles de plata, Blanquart-Evrard fue el primero en consolidar un método reproducible y eficiente, permitiendo su rápida adopción por la comunidad fotográfica europea y posteriormente mundial. La publicación de su procedimiento en los registros oficiales de la academia francesa, Compte rendus des séances de l’Académie des Sciences (1850), sentó las bases para su difusión y perfeccionamiento.³

El aglutinante de albúmina permitía imágenes más nítidas que las obtenidas con el proceso del papel salado  Además, la introducción del papel albuminado coincidió con la aparición de los negativos sobre vidrio con aglutinantes de albúmina y de colodión, que garantizaban la reproducción de los detalles y una gama tonal más extensa que los negativos con soporte de papel. 

Louis-Désiré Blanquart-Evrard (1802-1872), pionero de la fotografía e inventor del proceso de impresión en papel de albúmina. Reproducción albuminada realizada por el propio autor y publicada en su libro La photographie, ses origines, ses progrès, ses transformations (1869).¹

Entre 1855 y 1890, el papel de albúmina fue el principal proceso fotográfico utilizado para copias positivas, desplazando gradualmente a otros procesos positivos como el daguerrotipo y el papel salado. Su éxito también se debió a su adaptabilidad a múltiples formatos y aplicaciones: desde retratos comerciales y fotografía científica, hasta álbumes familiares y retratos de celebridades, políticos, militares y personalidades del espectáculo. El papel albuminado permitió democratizar la fotografía, facilitando la circulación y el coleccionismo de imágenes. 

La producción de papel albuminado, inicialmente artesanal y localizada en los estudios fotográficos, se industrializó progresivamente. Desde 1854 comenzaron a aparecer en el mercado los primeros papeles recubiertos con albúmina. La sensibilización con nitrato de plata seguía siendo responsabilidad del operador. A partir de 1872, se comercializaron papeles ya sensibilizados, aunque muchos fotógrafos continuaron prefiriendo sensibilizarlos. La compañía Dresdener Albuminfabriken, en Alemania, se convirtió en uno de los principales proveedores internacionales, empleando millones de huevos al año para satisfacer la demanda global.⁴

El procedimiento de impresión en albúmina supuso también una revolución en los formatos fotográficos. André Adolphe Disdéri introdujo en 1854 la carte de visite, pequeños retratos económicos obtenidos a partir de múltiples exposiciones en una misma placa negativa y positivados sobre papel albuminado. Este formato, junto con las tarjetas estereoscópicas, se popularizó rápidamente y contribuyó a la difusión masiva de la fotografía. Más adelante, hacia 1870, surgió la cabinet card, un formato de mayor tamaño que prolongó la popularidad de los retratos montados sobre cartón.

Más allá de la producción comercial, el proceso de la albúmina fue adoptado por fotógrafos pioneros que exploraron sus posibilidades expresivas y técnicas. Figuras como Édouard Baldus, Gustave Le Gray, Henri Jean-Louis Le Secq y Auguste Mestral emplearon el proceso para sentar las bases de una nueva estética fotográfica, vinculada a la experimentación artística y la documentación patrimonial. El uso del papel de albúmina se mantuvo hasta finales del siglo XIX, cuando la aparición de los papeles fotográficos de plata gelatina y plata colodión fueron desplazándolo progresivamente. Sin embargo, su legado técnico y visual perdura en numerosas colecciones públicas y privadas, y su estudio sigue siendo fundamental para la conservación y restauración del patrimonio fotográfico.

Ejemplo de múltiples exposiciones en una misma placa negativa y positivados en un papel albuminado, carte de visite (8 exposiciones). André-Adolphe-Eugène Disdéri, V. Queniaus, 1860. Impresión en papel albuminado a partir de negativo de vidrio, imagen 19.9 × 23.1 cm, Colección Gilman, donación de la Fundación Howard Gilman, 2005, Colección de The Metropolitan Museum of Art.

Desarrollo histórico-técnico del proceso de albúmina 

El proceso de impresión fotográfica en papel de albúmina involucraba una secuencia de operaciones que demandaban precisión, criterio técnico y un profundo conocimiento de los materiales: desde la preparación del soporte de papel hasta la sensibilización, exposición, virado, fijado, lavado, secado y a veces la aplicación de retoques y el montaje en soportes rígidos.

Preparación del soporte 

El soporte para el papel albuminado debía ser delgado y resistente a los procesos húmedos que implicaba la elaboración de la copia. En la segunda mitad del siglo XIX, las marcas Blanchet Frères et Kléber (Francia) y Steinbach (Bélgica) se destacaron en la producción de papeles específicos para fotografía, empleando fibras largas y encoladas a máquina con almidón.

Formulación y aplicación de la albúmina 

La albúmina es la clara de huevo separada cuidadosamente de la yema para evitar contaminaciones grasas o sanguíneas que interfieran en la formación de la imagen. Se añadía cloruro de sodio o amonio y se batía hasta obtener espuma densa. Tras reposo nocturno, la solución se volvía líquida y homogénea, dejándola lista para filtrado y dilución en agua. Frecuentemente la mezcla se dejaba fermentar para permitir la ruptura de enlaces químicos en la proteína, lo cual le confería mayor fluidez a la albúmina.  

El método de recubrimiento más utilizado era el de flotación. La hoja de papel se hacía flotar sobre la superficie de la mezcla de albúmina salada, asegurando un depósito uniforme y continuo. El grado de dilución de la albúmina tenía un impacto directo en el acabado superficial: mezclas más concentradas daban copias de alto brillo —muy valoradas a partir de la década de 1870—, mientras que las soluciones más diluidas generaban superficies mate, más cercanas a la estética del papel salado. La mayoría de las fórmulas compartían un esquema básico, lo que permitió una estandarización en las impresiones de albúmina.

Sensibilización

Una vez seca la capa de albúmina, el papel debía sensibilizarse justo antes de su uso. Para ello, se flotaba la hoja sobre una solución acuosa de nitrato de plata al 12%, que reaccionaba con las sales presentes en la albúmina formando cloruro de plata fotosensible. El papel sensibilizado no podía almacenarse ya que el cloruro de plata reaccionaba rápidamente.

El excedente de nitrato de plata del baño sensibilizador constituía un aspecto técnico crucial que no debía eliminarse tras la sensibilización. Durante la exposición a la luz se producía el siguiente proceso químico continuo: 

El cloruro de plata fotosensible (AgCl), presente en la capa de albúmina, reaccionaba con la luz. Los iones de plata de este compuesto se reducían a plata metálica (AgO), la cual formaba las partículas de la  imagen visible. Los iones cloro (Cl-) liberados se combinaba inmediatamente con el nitrato de plata (AgNO3) aún presente en la albúmina, generando nuevo cloruro de plata fotosensible (AgCl).

Este nuevo AgCl continuaba reaccionando con la luz durante toda la exposición, formando más plata metálica y contribuyendo así a una mayor densidad. 

Esta reacción era esencial y explica por qué no se lavaba el exceso de nitrato de plata.

Notas

¹ Louis-Désiré Blanquart-Evrard, La Photographie ses Origines, ses Progrès, ses Transformations (Imprimerie L. Danel, 1869).

² Louis-Désiré Blanquart-Evrard, Traité de photographie sur papier (Imprimerie de Blanquart-Evrard, 1851), 15.

³ Louis-Désiré  Blanquart-Évrard, Intervention de l'art dans la Photographie (Leiber, 1864).

⁴ James M. Reilly, The Albumen & Salted Paper Book: The History and Practice of Photographic Printing 1840-1895. (Light Impressions Corp, 1980).

⁵ Désiré van Monckhoven, A Popular Treatise on Photography (Traducido por W. H. Thornthwaite, Virtue Brothers, 1863); Lake Price, A Manual Of Photographic Manipulation (John Churchill Publisher, 1858).

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