Del sótano a la bóveda: el nuevo capítulo en la conservación de la Colección y Archivo de Fundación Televisa
DUANI CASTELLÓ SERRANO
Desde la llegada de la Colección y Archivo a las instalaciones del Corporativo Televisa Santa Fe en 1998, tras el cierre del Centro Cultural Arte Contemporáneo, hasta el 2017, las obras eran resguardadas en espacios adaptados que se mantenían en las mejores condiciones posibles. No obstante, la importancia de la Colección exigía la creación de un espacio de almacenamiento ex profeso que cumpliera con las normatividades internacionales y que asegurara su permanencia.
Esta iniciativa se respaldó con la elaboración de un diagnóstico en donde se evaluaron las condiciones del inmueble y los riesgos para la conservación del archivo. Finalmente, en el 2017, se tomó la decisión de crear un edificio acorde a las necesidades de la colección, así como a las actividades asociadas a su preservación, investigación y difusión.
Este proyecto dio pie a una revalorización y a la implementación de nuevas herramientas para un mejor cuidado y control de las obras resguardadas, como una base de datos de acceso web, así como un sistema centralizado de supresión de incendios, mobiliario de alta densidad, y un sistema de seguridad reforzado, entre otros.
Edificio que alberga la Colección y Archivo de Fundación Televisa, 2019. Foto: Omar A. Vázquez Hernández. Fundación Televisa A.C. ©
Colección y Archivo de Fundación Televisa
La Dirección de Artes Visuales (DAV) de Fundación Televisa se estableció en el año 2000 con el objetivo principal de fomentar el debate y el intercambio de ideas sobre el arte, la imagen y la cultura audiovisual. Buscando convertirse en un referente global en la difusión cultural, la DAV utiliza como punto de partida el vasto patrimonio audiovisual de la Fundación.
La historia de esta colección se remonta a 1974, con la creación del “Recinto Prehispánico”, un espacio dedicado a la exhibición de arte precolombino. Un hito importante fue la iniciativa de los fotógrafos Manuel Álvarez Bravo, Emilio Azcárraga y Jacques Gelman, quienes en 1980 crearon la primera colección fotográfica con la visión de fundar el primer museo de fotografía.
Posteriormente, en 1986, se fundó el Centro Cultural Arte Contemporáneo, lo que amplió el enfoque para coleccionar y resguardar una mayor diversidad de expresiones artísticas. Sin embargo, en 1998, el Centro Cultural cerró sus puertas y las colecciones fueron trasladadas al Corporativo Televisa Santa Fe. Lamentablemente, las obras quedaron resguardadas en espacios adaptados dentro del estacionamiento, cuyas condiciones eran precarias. Entre los principales problemas se encontraban la dificultad para mantener condiciones medioambientales estables, la mala calidad del aire y los riesgos en el traslado de las obras entre las áreas de resguardo y de trabajo.
El Proyecto de las nuevas bóvedas
Ante las inadecuadas condiciones de almacenaje, y reconociendo la importancia y valor de la Colección, se impulsó el proyecto de un nuevo edificio. Inicialmente se consideró remodelar los espacios existentes, pero los costos resultaron poco viables.
El nuevo edificio se construyó dentro del predio del Corporativo Televisa Santa Fe, específicamente en un área que requirió la demolición de una bodega de lámina y una cimentación robusta (de casi 5 metros de profundidad) para soportar una carga de una tonelada por metro cuadrado demandada por los sistemas implementados.
Las características del inmueble fueron las siguientes:
Diseño arquitectónico: asignado a BDM Arquitectos (Arq. Marco A. Muñoz) y la constructora Construcciones y Mantenimiento Erla.
Cimentación: se realizó una cimentación de concreto armado con zapatas corridas y trabes de liga, diseñada para soportar una tonelada por metro cuadrado. Esto fue necesario debido a que el terreno en Santa Fe es, en su gran mayoría, relleno, por lo que se tuvieron que excavar hasta 5 metros para encontrar suelo firme.
Muros: los muros son de concreto armado con 30 centímetros de espesor. Además, se les aplicó un sellador para aislar el interior de las condiciones del exterior, especialmente por la proximidad a un espejo de aguas tratadas.
Iluminación: con la intención de reducir las radiaciones a las cuales se exponen constantemente las colecciones, se instalaron luminarias tipo LED en todo el edificio.
Supervisión: Arq. René Castellanos (Dirección de Artes Visuales) y Arq. Juan Pablo Mondragón (Dirección de Inmuebles).
Fachada: se optó por un diseño más funcional, eliminando elementos decorativos y enfocándose en necesidades operativas como una bahía de carga y descarga.
El edificio cuenta con dos niveles:
Planta baja:
Áreas de tránsito y montaje, investigación
Bóveda de Archivos y Bóveda de Arte Contemporáneo y Colección Prehispánica
Site, montacargas, bahía de carga y descarga
Área de consulta para investigadores externos
Primer piso:
Bóveda de Fotografía
Áreas comunes (incluyendo una tarja y servicios)
Montacargas, cuarto eléctrico y acceso a azotea
Área de digitalización
Área de conservación, registro y catalogación
Terraza (para posible crecimiento)
El proceso implicó estudios de suelo, cimentación profunda, armado y colado de muros, así como la reubicación de árboles siguiendo la política verde del corporativo.
Las labores iniciaron en agosto del 2017 y se concluyeron en marzo de 2018, dentro de los sistemas instalados para la óptima preservación del archivo se encuentran:
Sistema de aire acondicionado de agua helada
El principal beneficio de los sistemas de aire acondicionado de agua helada es el proporcionar un control ambiental estable y preciso, ideal para materiales sensibles a las fluctuaciones de temperatura y humedad, como las fotografías. Por otro lado, al mantener la humedad relativa en niveles óptimos, haciendo usos de resistencias, se previene la condensación que puede provocar la aparición de moho y otros ataques de microorganismos.
Los sistemas de agua helada son conocidos por su alta eficiencia energética, lo que puede traducirse en menores costos operativos. Además, el agua tiene una mayor capacidad de transferencia de calor que el aire, lo que permite un enfriamiento más rápido y eficiente, ideal para grandes espacios o para lograr cambios de temperatura necesarios. Asimismo, estos sistemas utilizan tuberías para distribuir el agua helada a unidades de tratamiento de aire o fan coils (ventiloconvector) en diferentes áreas. Esto asegura una distribución más uniforme y un mejor control en comparación con sistemas individuales (como los minisplit) que podrían tener puntos calientes o fríos.
Para lograr un equilibrio al interior del inmueble se realiza una inyección limitada del aire exterior y se cuenta con filtros de carbón activado (para partículas suspendidas) con 99% de eficiencia. Finalmente, todos los equipos principales de refrigeración o chillers modulares están conectados a un compresor maestro, que controla el funcionamiento de los sistemas dependientes; ubicados en la azotea, lo que reduce el ruido en las áreas de trabajo y resguardo.
Sistema de supresión con agente limpio 3M Novec 1230©
El sistema de supresión de incendios utiliza el agente limpio 3M Novec 1230© que ofrece una protección integral que va más allá de los extintores tradicionales. La principal ventaja de este sistema es que no representa un riesgo para las colecciones ni para el personal. Al ser un líquido que se convierte en gas, permite una saturación total de los espacios, lo que asegura que el fuego sea extinguido de manera efectiva. Además, es un sistema versátil que puede apagar incendios de tipo A, B y C mediante la absorción de calor, brindando una capa crucial de seguridad para el valioso archivo.
Mobiliario de alta densidad
El mobiliario de alta densidad permite un mejor aprovechamiento del espacio al aumentar la capacidad de almacenaje. Esto es crucial cuando se tienen colecciones vastas, ya que las estanterías móviles minimizan los pasillos y optimizan el área de la bóveda. Además, está diseñado para soportar grandes pesos con una distribución de carga eficiente, lo que brinda mayor seguridad a las piezas resguardadas. En el caso del proyecto, la cimentación del edificio se diseñó para que cada metro cuadrado pudiera soportar una tonelada, cumpliendo con los requerimientos solicitados por este tipo de mobiliario. Esto es especialmente importante para la conservación de objetos pesados o de grandes dimensiones, como las esculturas de piedra pertenecientes a la Colección Prehispánica. A diferencia de las repisas metálicas antiguas, que eran inestables y representaban un riesgo de caída, el nuevo sistema ofrece un resguardo seguro, lo que disminuye el riesgo de daño físico a las colecciones. Por último, es fácil de operar, los carros se desplazan sin dificultad mediante manivelas, sin importar el peso que contengan, lo que facilita el acceso a las colecciones y agiliza las tareas de consulta e inventario.
La implementación de sistemas especializados no solo resolvió los desafíos del pasado, sino que estableció un estándar para la preservación. En esencia, la nueva edificación representa una inversión estratégica en la longevidad y la accesibilidad de las colecciones, asegurando que este importante acervo de arte, fotografía y archivos audiovisuales esté resguardado de manera profesional y perdure para las futuras generaciones.