Cianotipos
KARLA ALVAREZ
La cianotipia es un proceso fotográfico histórico basado en la fotosensibilidad de sales de fierro que genera imágenes en color azul prusia. Aunque se ha popularizado en contextos artísticos contemporáneos, su origen y desarrollo están estrechamente ligados a la fotografía científica y documental del siglo XIX. Desde su formulación por Sir John Herschel en 1842, quien investigaba la acción fotoquímica de compuestos férricos y buscaba sistemas fotográficos alternativos a los procesos basados en haluros de plata, la cianotipia surgió como un método experimental derivado de estudios sobre las reacciones de reducción y oxidación inducidas por la luz. Herschel describió el proceso como un sistema estable de impresión por contacto, basado en la conversión de sales de fierro a compuestos insolubles de color azul, sentando las bases tanto químicas como conceptuales del procedimiento.
A partir de su formulación, la cianotipia se consolidó como un medio accesible y reproducible que permitía generar imágenes sin recurrir a haluros de plata, lo que la distingue de la línea tecnológica dominante de la fotografía decimonónica sobre papel. Su relativa sencillez operativa, combinada con una estabilidad aceptable bajo condiciones adecuadas, favoreció su adopción en ámbitos científicos y técnicos, como la ilustración botánica y la reproducción de planos arquitectónicos, así como en contextos artísticos tempranos.
“Rhodomenia Polycarpa” de Anna Atkins, ca. 1853. Gilman Collection, compra, The Horace W. Goldsmith Foundation Gift, a través de Joyce y Robert Menschel, 2005.
La obra de Anna Atkins, Photographs of British Algae (1843–1853), consolidó el uso de la cianotipia en la ilustración científica y ocupa un lugar fundamental en la historia temprana de la fotografía; considerada la primera publicación ilustrada íntegramente mediante fotografías, anterior al inicio de la publicación de The Pencil of Nature de William Henry Fox Talbot (1844–1846). Este carácter seriado y su circulación principalmente científica, confieren al proyecto un carácter pionero tanto desde el punto de vista técnico como editorial. Mediante la impresión directa por contacto de especímenes botánicos, Atkins demostró la capacidad del proceso para reproducir contornos y estructuras, estableciendo un punto de convergencia entre ciencia, fotografía y materialidad estética.
“Cladostephus verticillatus” de Anna Atkins, ca. 1853. Gilman Collection, compra, The Horace W. Goldsmith Foundation Gift, a través de Joyce y Robert Menschel, 2005.
“Ulva latissima” de Anna Atkins, ca. 1853. Gilman Collection, compra, The Horace W. Goldsmith Foundation Gift, a través de Joyce y Robert Menschel, 2005.
De manera paralela, la cianotipia adquirió una importancia decisiva en el ámbito técnico a partir de la segunda mitad del siglo XIX mediante su adopción para la reproducción de planos arquitectónicos e ingenieriles, conocidos como blueprints. Este uso se consolidó tras su introducción por el ingeniero y arquitecto francés Alphonse Louis Poitevin y su posterior estandarización en entornos industriales y de construcción hacia finales del siglo XIX, cuando la necesidad de reproducir dibujos técnicos con rapidez y bajo costo se volvió central para la práctica arquitectónica e ingenieril. La claridad gráfica del azul de Prusia, junto con la facilidad de preparación del proceso y la posibilidad de obtener múltiples copias por contacto, transformaron la circulación de información visual técnica durante finales del siglo XIX y buena parte del siglo XX, convirtiendo a la cianotipia en un estándar funcional antes de la adopción de sistemas reprográficos más modernos.
A este desarrollo técnico se sumó, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, la comercialización de papeles de cianotipia pre-sensibilizados listos para utilizarse sin preparación química previa. Estos materiales permitían adquirir el papel ya recubierto con la solución fotosensible, exponerlo por contacto y revelar la imagen mediante un simple lavado en agua, un flujo de trabajo que se volvió fundamental para la reproducción técnica. Entre los primeros ejemplos documentados se encuentra el papier ferro-prussiate comercializado por Marion et Cie en París hacia 1872, citado de manera recurrente como uno de los primeros papeles de cianotipia fabricados industrialmente para dibujo técnico y reprografía. A finales del siglo XIX, otros papeles sensibilizados, como French Satin Jr. de J. C. Millen en Estados Unidos o el denominado E. A. Ferro-prussiate Paper, se anunciaban en catálogos de suministros fotográficos como soportes estándar para la producción de blueprints, destacando su facilidad de uso y su revelado en agua.
Durante las primeras décadas del siglo XX la disponibilidad de papeles de cianotipia comerciales se amplió considerablemente, consolidando su uso en arquitectura, ingeniería y educación técnica. Diversas marcas industriales, entre ellas Ideal, Opto y Eastman’s Blueprint, así como materiales sensibilizados especiales como Silkdown, un tejido tratado para impresión por cianotipia, formaron parte de un mercado activo. Este se mantuvo vigente hasta mediados del siglo XX, cuando los procesos diazo (sistema reprográfico basado en compuestos diazoicos que produce imágenes azul-violáceas o negras mediante revelado químico) comenzaron a desplazar a la cianotipia en aplicaciones reprográficas. Estos materiales constituyen conjuntos significativos dentro de archivos y museos.
La cianotipia también se empleó para la producción de postales y fue una de las opciones de impresión que ofrecía Eastman Kodak a finales del siglo XIX. Las primeras cámaras Kodak, introducidas a partir de 1888–1889, ofrecían a los usuarios enviar la cámara a la empresa para el revelado y la impresión de las imágenes y recibir tanto las copias fotográficas como la cámara cargada con un nuevo rollo. En este modelo de producción, documentado en manuales técnicos y materiales publicitarios de la época, la cianotipia figuró entre las alternativas de impresión disponibles para determinados usos, como proceso accesible y funcional dentro de la fotografía popular temprana.