Alquimia en obras. La edición de una revista de fotografía en México
ARTURO ÁVILA CANO
A punto de celebrar su vigésimo séptimo aniversario, un logro monumental para una publicación impresa, Alquimia, órgano de difusión del Sistema Nacional de Fototecas de México, persiste. El que fuera su primer editor –que además desarrolló esta tarea con devoción de místico y una disciplina ejemplar durante más de dos décadas– el historiador José Antonio Rodríguez, se reconocía a sí mismo como un necio. Y sí, aquí somos obstinados. Es el sello de una casa en la que sabemos que el compromiso es constante y el trabajo es de carácter colaborativo.
Hablar de la dinámica editorial de la revista Alquimia obliga a dar cuenta aunque sea de manera sucinta y muy general, de dos sistemas de los cuales forma parte y además se nutre. Uno de ellos es el académico, que está formado por diversas instituciones –entre las que destacan la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia o la Universidad Nacional Autónoma de México y sus distintas facultades, sobre todo aquellas en las que la fotografía es objeto de estudio–. Los académicos adscritos a esos y otros centros de estudios a lo largo del país, desarrollan investigaciones en torno a la fotografía histórica o contemporánea, ya sea sobre imágenes del amplio acervo de la Fototeca Nacional o de otros archivos, tanto públicos como particulares. Antropólogos, estudiosos de la historia cultural, Historiadores del Arte, historiadores de la ciencias políticas o aquellos especializados en alguna región o temática en particular ven en nuestra publicación una sólida vitrina de gran prestigio para dar a conocer su trabajo y de ese modo seguir participando en la vida académica a través de encuentros y foros de discusión que se llevan a cabo tanto a nivel nacional como internacional.
Gabriela González Reyes. Imagen de portada. Cortesía de la autora.